Fotografía, cuaderno y memoria líquida
Registrar el viaje amplifica la experiencia, pero nunca debería eclipsarla. La cámara, el cuaderno y la atención construyen un trípode afectuoso que sostiene recuerdos honestos. Detrás de cada imagen hay un olor, una temperatura, una anécdota que no cabe en la pantalla. Escribe lo que no se ve, fotografía lo que suena, y escucha lo que sientes. Al volver a casa, un párrafo breve puede devolverte brumas, y una foto humilde, el rumor perfecto.